Prólogo de Fundación Grupo SIFU

Para Fundación Grupo SIFU financiar la primera edición del libro Destellos de una Civilización, de nuestra colaboradora Silvia Ferré Ibars, es una acción que nos enorgullece enormemente.

Esta obra narra una historia original, imaginativa, y de lectura fácil y fluida, algo meritorio en una autora tan joven, que alterna su pasión por la literatura con el trabajo que desempeña en nuestro Centro Especial de Empleo.

Asimismo, la publicación de esta novela permite constatar la enorme valía personal y profesional de una de las 2500 personas que trabajan en nuestro Centro, ya que, a pesar de las dificultades, consigue, al igual que Anaïs, la protagonista de Destellos de una civilización, destacar en su vida personal y profesional gracias a enormes dosis de trabajo, constancia e inteligencia. Por ello, Anaïs y Silvia son modelos claros de superación personal.

Desde la Fundación auguramos a Silvia Ferré Ibars un brillante futuro literario y le deseamos que la vida le permita alcanzar aquello por lo que lucha y que tanto merece.

Albert Campabadal Mas 
Presidente Fundación 
Grupo SIFU

Lee aquí la primera página del libro:

Capítulo 1:

El polvo entraba por sus ojos, nariz y boca, haciéndola llorar entre estornudos. La garganta le picaba. Dejó el pincel en el suelo y sacó un pañuelo del bolsillo. Mientras trataba de limpiarse sin hacerse daño, levantó la cabeza y miró a su alrededor entornando los ojos. Vio grupos de personas que hacían lo mismo que ella.
Pese a haber descubierto tarde su vocación, la estaba disfrutando como nunca. Había acabado hacía poco los estudios, «algo tarde», pensaba, pero no por eso iba a renunciar.
Tiempo atrás había decidido que formar una familia y llevar una vida normal no era su ideal de vida feliz, aunque su propia familia, en principio,
no lo entendiera del todo. El día que llegó con los libros universitarios
bajo el brazo y una sonrisa para compartir, su padre le escupió en la cara con menosprecio que no era lo que esperaba de ella.
Era uno de los inconvenientes de haber nacido en el seno de una familia que pasó en tres generaciones de no tener para comer y compartir
una habitación entre cinco familias, tras la guerra civil, a estar en lo alto de un imperio económico conseguido por casualidad por su abuelo, que había inventado un suero que, por lo que parecía, era la revolución contra la edad. Las grandes compañías de cosmética habían tirado de él hacia un lado y otro hasta que aceptó vender la patente que le supuso la gran fortuna que poseía.
Toda la familia se había educado bajo la esterilidad de los sentimientos
y se basaba en lo que se tenía y en lo que se podía conseguir. Anaïs no se sentía de la familia. Para ella los sentimientos formaban una parte muy importante de su vida.
De pequeña la orientaron a una carrera de económicas, porque eso sí se esperaba de ella, pero ella no pensaba igual y lo demostró una vez alcanzada la mayoría de edad.
Mientras miraba el entorno tan fantástico donde se encontraba, seguía pensando que era la mejor decisión que había tomado: enfrentarse a su padre y sacar adelante sus sueños, aunque eso supusiera dejar a su madre y a Marc con él.
Ahora, pasado el tiempo y tras haber sido durante años la directora de varias excavaciones que resultaron infructuosas, parecía que en el lugar donde se encontraban en aquel momento, en pleno Vall de Boí, empezaba a aflorar el pasado a la superficie...